Si buscamos razones positivas para plasmar lo que sentimos, al principio se nos hará difícil porque nos enfocamos en grandes propuestas y no en las cosas pequeñas que nos causan satisfacción en la vida diaria, tal vez busquemos esos grandes logros que hemos conseguido pero no reparamos en esos pequeños triunfos que diariamente logramos y que nos hacen más llevadera la vida diaria, que nos permite sobrevivir aun teniendo que esconder ante los demás lo que nos aqueja muy dentro de nosotros, porque somos buenos para llevar a cabo ese dicho de que al mal tiempo buena cara, de que estamos acostumbrados a contestar de que estamos bien aun cuando eso no sea cierto, de que estamos dispuestos a ayudar cuando en realidad la ayuda la necesitamos nosotros, nos encerramos en ese capullo de bienestar artificial que construimos para protegernos de nosotros mismo, utilizamos ese escudo como pretexto para ignorar que nos cuesta mucho mantenernos de pie, de mantener la frente en alto cuando por dentro nos sentimos derrotados y sin ganas de seguir adelante, pero tal vez ese pequeño escudo que hemos conseguido es lo que todavía hace que demos un paso más cuando todo lo vemos perdido, cuando sentimos desfallecer y sintiéndonos que hemos llegado al límite de nuestra resistencia.
En nuestra rutina de todos los días debemos de incluir un poquito de esos sueños que siempre hemos tenido, esos que por años hemos anhelado verlos hecho realidad, esos que traemos escondidos para que nadie los note, pero que el tiempo y las múltiples circunstancias no han podido quitarlos de nuestra mente. Tal vez es ese el error que cometemos, pensar que los hemos olvidado y no hacer nada para que suceda, creer que es imposible ser feliz cuando ha pasado el tiempo, cuando nuestro cuerpo no tiene la fuerza de la juventud o cuando nuestra economía está por los suelos, todas esas circunstancias son atenuantes para lo que deseamos, pero no decisivas para lograr hacer realidad nuestros sueños, porque nuestro espíritu siempre estará dispuesto a darlo todo cuando en realidad nos lo proponemos.
Ha pasado el tiempo, los cambios en nuestros pensamientos son constantes, pero mantener nuestras metas siempre presentes es algo que no debemos de olvidar, cada día es un triunfo para disfrutar lo que hemos conseguido, para seguir encontrando nuevos motivos para sentirnos orgullosos de lo que hacemos, para caminar con la frente en alto y ver que hemos llegado más lejos de lo que pensábamos o de lo que otros pensaban. Hoy es un día especial porque estamos conscientes de que tenemos a nuestro lado a la persona correcta, a la que hemos amado, la que amamos y la que amaremos por el resto de nuestra vida.

